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Dana Hermosilla: «No me molesta que me digan lesbiana, pero soy mil cosas más que eso».

Por SARAH

diciembre 2019

El “salto” a la fama de Dana Hermosilla tiene varios afluentes. Es madre y manager de una conocida influencer, desde hace tiempo es invitada frecuente en eventos sociales, y además es la mujer que le robó el corazón a la otrora Miss Chile, Camila Recabarren. ¿Usted aún no la conoce? Siga leyendo…
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Se nota alegre, se reconoce sencilla, se muestra con gran consciencia social y no esconde su gusto por todo el “mundo” que ofrecen las redes sociales en materia de oportunidades y de trabajo. Dana es ingeniera comercial, y desde hace algún tiempo ha comenzado a concentrar miradas y opiniones, y es que lo de pasar inadvertida definitivamente no es una de sus características, sobre todo después de haber conquistado a una de las mujeres más polémicas y más hermosas de Chile, Camila Recabarren. Señora, señor, ella es Dana, la mujer que le robó el corazón a la Miss Chile más conocida de la última década.

A sus 36 años, Dana vive una especie de “despertar” farandulero, es madre y manager de la reconocida bloguera Isabella Cuevas, y recientemente ha comenzado también a convertirse ella misma en una influencer. Se codea con diferentes figuras del espectáculo y asiste a los más entretenidos eventos de la ciudad; ha escrito para medios, la invitaban a TV gracias a su trabajo como ingeniera comercial y manager de su hija, y además se ha convertido en una de las figuras más presentes en las marchas y manifestaciones del denominado “despertar social” de los últimos meses. Pero ¿quién es la chica que conquistó a la reina de belleza?

Podríamos decir que eres parte de una familia de influencers, ¿cómo ha sido eso?

Lo noto solo cuando las personas lo dicen. Al principio con Camila llevábamos poco tiempo juntas y muchos inmediatamente nos vieron como familia, nos idealizaron tal vez por ser ambas mamás e influencers.

¿Qué pasó cuando creció tu reconocimiento?

Fue paulatino, no lo percibí. Me subían seguidores de a poco, cuando algo de Camila aparecía en los medios y salía mi nombre. Y lo fui manejando igual que antes, es la misma sensación de “me ven hartas personas”.

¿Cómo es tu relación con la gente?

Me siento muy afortunada. Aunque he generado eso, uno tiene los seguidores que merece. Soy respetuosa, cuido mis palabras y trato de no pasar a llevar a nadie. Con la exposición que tenemos, me podrían molestar todos los días y no, la gente es muy buena onda, siempre me llegan mensajes lindos.

Camila tiene menos filtro…

Claro, piensa algo y lo dice, eso a las personas les gusta. Yo quizás tengo la misma reacción, pero pienso “para qué voy a tirar mala onda”. No creo que una sea mejor que la otra, me encanta que ella sea transparente; pocas lo son.

¿Eres activista LGBT?

Me gusta ocupar mis plataformas para visibilizar ciertos temas y no publicar solo selfies, pero no me gustan las etiquetas. Cuando alguien dice que eres mamá, de Las Condes, ingeniera o lesbiana, hay cien pensamientos asociados a esos conceptos. No me molesta que me digan lesbiana, pero no quiero que la etiqueta me coma, porque soy mil cosas más que solo lesbiana.

¿Cómo es tu relación con el movimiento feminista?

Me encanta y trato de apoyar cada vez que puedo. Aunque me sorprende que con todo lo que ha pasado, la mayoría de las personas aún crean que el feminismo es que la mujer sea superior, no entienden que es igualdad. Lamentablemente el nombre genera esa confusión y la gente no se informa. Me da pena, deberíamos cambiar las leyes desiguales, ahora.

Y a propósito de esto, te hemos visto muy conectada con los movimientos sociales, marchando y todo, ¿cómo lo has vivido?

Es que creo que caló en diferentes capas: en un nivel social en las calles, en nuestras casas y dentro de nosotros mismos. Despertamos, nos dimos cuenta de ciertas cosas que estábamos acostumbrados a aguantar, nos hicieron un daño tan grande que nos obligaron a decir basta. Es un estadillo que traspasó todo.

Te hemos visto siempre junto a Camila en las marchas y enviando mensajes, incluso ella renunció a su trabajo en Chilevisión, ¿qué te pareció eso?

Desde el primer día en que empezamos a conocernos he estado incondicionalmente con ella. En las buenas y en las malas, escuchándola, conteniéndola, divirtiéndonos y trabajando. No la juzgo por nada de lo que hace, simplemente escucho y entiendo lo que ella quiere, sus sueños y expectativas, y la ayudo a conseguirlo.

AMO MI FEMINEIDAD

Se declara una enamorada de la estética y declara no ser el tipo de mujer que vive esforzándose porque se le reconozca más allá de un rostro o un cuerpo bonito, “no tengo ese rollo”, nos comenta. Y es que Dana es práctica y directa, “amo mi femineidad, independiente de que me gusten las mujeres”, señala.

¿Cómo te relacionas con tu sensualidad?

Encuentro muy bonito el cuerpo femenino, quizás es porque el hombre hace menos desnudos y la sensualidad está asociada a nosotras. A veces estoy en pijama y me importa un pepino cómo me veo, pero hay otras en que me siento bonita y me gusta, y si me lo dicen, no tengo ese rollo de pensar “oye, tengo cerebro también”, no soy así.

¿Te cuidas?

Nada. Trato de quererme como esté en el momento. Si tengo estrías, digo “me gustan”. Algunas personas me dicen “quiero ser tan segura como tú”, pero yo les digo que también quiero cambiar mi visión, porque también nací en un patriarcado, con la idea de la mujer 90-60-90. He ido deconstruyendo ese pensamiento, por eso no lo demonizo, porque sé que puedo llegar a pensar y decir cosas machistas. 

UN PERFECTO COMPLEMENTO

Su personalidad reflexiva combina muy bien con Camila, a quien Dana define como “impulsiva”. Esas diferencias de forma les ha permitido sentirse muy complementadas y disfrutar del momento que viven. 

¿Junto a Camila han pensado en tener hijos?

Sí, pero solo está en el pensamiento. Es un cambio importante, tengo una hija grande y sería empezar todo de nuevo. Disfruté mi embarazo, entonces me gusta la idea, pero soy consciente de que estoy en otra etapa de mi vida. Por ahora hay ganas, pero no planes concretos. 

¿Te gustaría estar embarazada tú o Camila?

No quiero hablar por ella, pero por lo que ha manifestado, me sentiría más cómoda yo; aunque ella es más joven, biológicamente es más adecuada, pero con la tecnología que hay, podría ser cualquiera.

¿Y el acuerdo de unión civil?

No lo hemos pensado tanto. Cuando niña tenía la idea del matrimonio en la iglesia, pero ahora no me siento católica y sería inconsecuente. Sí creo en las ceremonias, con familia y amigos. 

¿Fue tu primera relación con una mujer?

No, tuve una antes, así que mi familia ya había pasado por todo el cuestionamiento (ríe).

¿Qué es lo más lindo de estar juntas?

El aprendizaje de cada una. Cami es Aries, yo Capricornio; ella es fuego, impulsiva, yo soy de pensar las cosas antes de hacerlas, y eso también tiene sus contras. A veces tengo un sueño y me demoro la vida en realizarlo; Cami no, si quiere algo, va y lo consigue. Ella ha aprendido a pensar más, a ver aristas, y yo he aprendido a ser directa, a decir no y a atreverme.

¿Qué cosas no publicas en redes sociales?

Lo voy viendo en el camino. Soy muy empática, hace unos días hablaba con Isa (su hija) porque muchos estaban presumiendo el iPhone 11 cuando hay gente que no lo puede comprar. Si un día escribo que me siento fea, ¿qué voy a generar en la otra persona? Así es que, si en la mañana me siento fea y a las dos horas me siento mejor, prefiero comunicar eso. No es mentir, es elegir lo que sé que va a sumar. Mis momentos malos los guardo para mí.

¿Isa hace lo mismo?

Se ha ido naturalmente por el amor propio, he aprendido harto de ella.

¿Qué te pasa cuando la gente dice que parecen hermanas?

Estamos acostumbradas. Recuerdo que en una oportunidad Isa tenía 14 y nos fuimos a hacer la manicure, la chica que nos atendió nos preguntó si éramos amigas, y yo le dije que era mi hija. ¡No podía creerlo! Cada vez que subo una foto con ella, el primer comentario es “parecen hermanas”; es entretenido.

¿Son amigas?

Tenemos un balance, hay momentos en que ella me dice “mamá, te voy a hablar como amiga” y me mentalizo (ríe). Pero también hay veces en que soy mamá y pongo límites. Es genial tener los dos lados, aunque, claro, no puedo escupir al cielo y decir que me cuenta todo, debe tener sus cosas, pero sí hay mucha confianza. #SARAH

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