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Fernanda Brown: «Siempre soñé con ser estupenda, una reina de belleza».

Por SARAH

diciembre 2019

Guapa, talentosa, perfeccionista, trabajadora y muy, muy, muy irónica (lo que califica como su arma más letal), así es Fernanda Brown, quien recorre Chile presentando impecables shows en discotheques, haciendo charlas y aprovechando una fama que viene construyendo hace años y que selló con su participación en el programa “The Switch”.
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Profesional, así se declara la exparticipante de “The Switch”. Si tiene que quedarse una noche completa pegando lentejuelas a un traje, lo hace. Segura como pocas, y aunque posee una belleza que sus seguidores no paran de admirar, su arma más letal ―según comenta― es la ironía, y ahí es cuando nadie se salva. 

Pero cuando era pequeña vivió duros episodios que ahora, repasándolos con la debida distancia, logra comprender. “A los siete años mi mamá me pegó porque me gustaba Macaulay Culkin, y yo no sabía que existía la homosexualidad, solo dije lo que sentía”. Estuvieron largo tiempo sin hablar, y cuando Brown inició su terapia de sustitución hormonal, lograron reconciliarse. Hoy, la joven artista se reconoce mujer, “me amo y la persona que esté conmigo tiene que aceptarme como soy”, nos comenta.

¿Cuándo nace Fernanda?

A los 16 años, me habían echado de la casa y era eso o la calle. En ese tiempo conocía a la transformista Paulette Favres, ella me vio y me dijo: “Te verías muy bien de mujer”; fue la primera en imaginar a Fernanda. 

¿Por qué el nombre?

Porque es potente, Fernanda no es lo mismo que Juanita. Un día estaba viendo TV junto a una amiga y salió Felipe Braun, ahí dije: “Voy a ser Fernanda Brown, como mi marido” y nunca más se me olvidó.

¿Cómo está la relación con tu mamá ahora?

Nos reunimos para solucionar nuestros problemas. Antes, todo lo que ella me decía lo veía como un ataque; pero la verdad es que cuando yo sufría, ella también. Siempre trató de hacer lo mejor que podía para mí, y si me encerró, fue para que no me hicieran daño.

¿De verdad te encerró?

Sí, estuve meses sin salir. En ese tiempo no se hablaba de transexualidad, ella pensó en prostitución, enfermedades venéreas y se espantó. Ahora estamos bien, peleamos de vez en cuando porque somos locas (ríe). Aunque ella siempre me tratará como un hijo.

Volveremos a hablar de tus papás, pero antes cuéntame por qué si por mucho tiempo dijiste que no te operarías nada, ahora nos enteramos de que entras a pabellón en los próximos días. ¿A qué se debe el cambio? 

Creo que la decisión siempre la tuve, quería cumplir mis treinta años con pechugas puestas; las que tengo no están mal, pero me gustan más las que no se van cuando una adelgaza. Es tiempo de empezar a invertir en mí y en mi cuerpo, es un paso súper importante.

¿Qué opina tu familia? Esto es quizás el paso decisivo y más grande, ¿no?

Mis papás tuvieron una actitud que no era la que yo esperaba, me di cuenta nuevamente de que no podía contar con ellos. Sentí miedo e inseguridad, pero la pena ya la viví, ya lloré todo. Afortunadamente tengo a mi amiga Leyla, que me cuidará durante el postoperatorio. Siempre voy a incentivar cualquier cambio que podemos hacer por nuestra felicidad, yo me demoré en hacerlo por miedo, pero la que no se arriesga no cruza el río.

¿No tienes problemas con el género? 

Al ser transexual o travesti, primero tienes que asumir cómo naciste; yo nací hombre, toda la vida me han dicho Roberto, no me complica. Lo que me molesta es cuando lo usan para atacar, cuando dicen Roberto para decirme maricón. 

¿Cómo fue la primera vez que te viste de mujer? 

Me puse a llorar frente al espejo. Desde chico soñaba con ser estupenda, una reina de belleza, y la primera vez que me vi de mujer pensé “me veo fea”. ¡Me habían maquillado como mona! (ríe).

Es que tú eres muy femenina y muchas mujeres te consideran un ícono sensual, ¿qué piensas de eso?

¡Qué honor! (piensa unos segundos) Al ser trans, idolatras al género femenino, entonces que ellas te abracen y te quieran es genial. Muchas no me ven como alguien que está aprendiendo, sino como una par, y qué lindo que mi sensualidad también las identifique. 

¿Siempre fuiste tan segura?

Toda la vida. Y es que el único drama que he tenido ha sido con mis papás, y cuando algo no tiene solución, deja de ser problema, se transforma en una realidad, y yo acepté esa realidad. Por eso soy segura, además, he sido artista toda mi vida, no tengo personalidad sumisa.

¿Hay limites cuando de sensualidad se trata?

Claro, las cosas sexuales. Me gusta mostrar mi cuerpo, pero con arte o con un buen vestido. Prefiero que se me vean unas lindas piernas y que digan “qué regio el vestido”, a que digan “qué lindas las piernas, pero no me gustó el calzón”. 

¿Te cuidas?

Muy poco.

¿Tu mejor tip de belleza?

Tomar mucha agua y usar cremas. 

Y la fama, ¿qué es lo mejor de eso?

El contacto con la gente.

“SOY HETEROFORMADA”

El nombre de Fernanda Brown en el grupo de las mujeres más sensuales de Chile no es casualidad. A pesar de haber nacido siendo un niño, la artista internamente siempre fue consciente de su realidad, se sentía y era una mujer. Quizás por ello siempre exploró su femineidad y con ello fue explorando ―y explotando― esa sensualidad que hoy la caracteriza. Pero, lejos de lo que podría pensarse, no va por la vida con banderas de ningún tipo, y no se siente una activista LGBT.

Me dijiste que consideras burdo el activismo LGBT, ¿puedes comentarme un poco más de eso?

Si quieres pertenecer a un grupo social te tienes que mimetizar y las marchas nos apartan. Travestis caminando por la calle mostrando todo, no es algo que le pueda explicar de forma coherente a un niño, por ejemplo. Soy heteroformada y la sociedad también; prefiero pasar desapercibida. Además, los peores ataques que he recibido han sido del mismo mundo gay. 

Hace unos meses la modelo Helénia Melán dijo que ella no era travesti, sino transexual. En respuesta, Alexa Soto, empresaria y también trans, defendió la palabra travesti, para que no sea vista de forma despectiva. ¿Qué opinas al respecto?

Al final travesti y transexual es el mismo gay queriendo ser mujer, en un proceso diferente. Cuando no modificas tus genitales, no quiere decir que no estés en la misma parada del transexual, entonces ¿por qué atacar a la que sí cambió si esa fue su opción? La palabra travesti es vista de forma despectiva, pero no es un ataque, es una realidad. 

¿Cuál es tu relación con el feminismo?

Estoy al medio. Unas luchan por lo que no tienen, y otros por mantener lo que tienen, y en todo debate es bueno el equilibrio. Pero me inclino por el feminismo, la mujer está desprotegida en muchos aspectos. La gente piensa que las feministas son mujeres locas que pelean para no lavar los platos y no es eso, es igualdad. Aunque creo que algunas usan la causa para victimizarse.

¿En qué sentido?

Le tiran el piropo a una y se ofenden diez. A muchas en su vida le han gritado algo en la calle, y chiquillas, se siente rico que te digan bonita. Si la persona que tienes al lado no te aprobó el vestuario, otro lo va a hacer.

EL TRANSFORMISMO CHILENO DESDE LA MIRADA DE FER

Hagamos el ejercicio de glosario para que usted no se confunda. Fernanda es una mujer transgénero, pero la conocimos en un reality de transformistas, ¿cuál es la diferencia? El transformismo es la práctica de hombres que se visten y actúan como mujeres con fines artísticos, mientras que la transexualidad define a la persona con una identidad de género distinta al sexo biológico y que no se siente representada por el nombre y sexo legal asignados al nacer. En este sentido, ¿una mujer trans puede ser transformista? Sí.

¿Cómo es el mundo del transformismo chileno?

Son todas envidiosas. Cuando ven que otra está surgiendo, que es más bonita, que tiene una mejor carrera, le tiran mierda, incluso sin conocerla. Es un ambiente al cual no me gusta pertenecer y donde no tengo amigas.

¿Y no eres amiga de la Botota?

No soy amiga de la Botota, de José Miguel sí. Con la Botota tengo buena onda, la amo, pero no puedo estar cerca de ella, nuestras personalidades cambiaron y está rodeada de gente que no me cae bien. Ahora la tengo bloqueada en redes sociales, pero aun así, si la veo, la abrazo (ríe).

¿Cómo fue para ti entrar a “The Switch” en pleno tratamiento hormonal?

Fuerte, no medí lo que hacía. Me ofrecieron entrar, casi como pidiéndome un favor. Con la Botota fuimos las primeras en firmar, sin casting, porque necesitaban nuestros personajes. Igual era un sueño para mí mostrar mi arte en TV. Y si conté mi historia no fue para dar pena, lo hice para que otros niños no vivieran lo que yo viví.

¿En qué nos falta avanzar como sociedad?

En mirar sin juzgar. La generación que nos antecede viene saliendo de un golpe de Estado, donde la homosexualidad era tabú, muchos gais de esa época murieron sin besar a un hombre. Por eso les digo a los padres que no hagan comentarios negativos sobre otras personas frente a sus hijos, porque ellos van a crecer con un resentimiento con el que no nacieron. 

¿Tienes el sueño de crear una familia?

Una persona como como yo siempre va a tener una familia diferente: los amigos y la gente que está alrededor. Económicamente no estoy preparada para un hijo, ni para tener ciertas conversaciones con él. Tuve una pareja que era padre soltero y me hice cargo de ese bebé por tres años, fue una linda experiencia, pero ser mamá aún no es para mí, tal vez a los 35.

Nos costó contactar esta entrevista, viajas mucho y te va bien, ¿qué viene ahora para Fernanda Brown?

Quiero ir a Argentina un par de meses a hacer carrera, el dinero ya no es lo que me mueve, hoy me importa más mover el piso, y estoy decidida a hacerlo. #SARAH

Diseños y tocado: @ximenaolavarriadesigner
Hairstyle: @hc.concept
Medias: @monarch_chile
Joyas: #thomassabo @dpgchile
Entrevista: @palirosada
Dirección: @luisynilo